La dislexia es un trastorno* específico del aprendizaje caracterizado por dificultades en la lectura y/o escritura (deletreo/”spelling”) de palabras que afectan la exactitud, la velocidad o ambas, lo que varía según el sistema ortográfico de la lengua. Estas dificultades ocurren a lo largo de un continuo de severidad y persisten incluso con una enseñanza que es eficaz para los pares del individuo. Las causas de la dislexia son complejas e implican combinaciones de influencias genéticas, neurobiológicas y ambientales que interactúan a lo largo del desarrollo. Las dificultades subyacentes con el procesamiento fonológico y/o morfológico son comunes, pero no universales, y las dificultades tempranas en el lenguaje oral a menudo conllevan problemas de alfabetización. Las consecuencias secundarias incluyen problemas de comprensión lectora y una reducción de la experiencia de lectura y escritura que puede obstaculizar el crecimiento del lenguaje, el conocimiento, la expresión escrita y el rendimiento académico general. El bienestar psicológico y las oportunidades laborales también pueden verse afectados. Aunque la identificación y la instrucción específica para el individuo son importantes a cualquier edad, la estimulación del lenguaje y de la alfabetización antes y durante los primeros años de la educación es particularmente eficaz.
*Para los fines de esta definición, usamos el término «trastorno específico del aprendizaje» como equivalente a los siguientes diagnósticos: «dificultades específicas del aprendizaje», «discapacidades específicas del aprendizaje» y «trastorno del desarrollo del lenguaje». Se eligió esta denominación porque coincide con el término empleado en la normativa de la mayoría de los países hispanohablantes.
Notas Explicativas Contexto breve
La definición revisada de dislexia de 2025 refleja tanto la continuidad como el avance en la comprensión del campo sobre la dislexia, incluida la constatación de que la dislexia se presenta en distintas lenguas y, con frecuencia, secundariamente puede afectar múltiples aspectos de la vida de la persona más allá de la lectura. Se basa en la definición previa de la IDA de 2002, conserva elementos clave e integra los conocimientos adquiridos durante las últimas dos décadas. A continuación, nuestras explicaciones preliminares se organizan oración por oración según la definición:
El comité adoptó una estrategia que promueve que las personas con dislexia cuenten con los derechos legales y los servicios educativos que requieren. Por este motivo la definición en inglés continúa identificando la dislexia como una discapacidad específica del
aprendizaje. En el contexto de los países hispanohablantes hemos adoptado los términos dificultad específica del aprendizaje, trastorno específico del aprendizaje, discapacidad específica para el aprendizaje y trastorno evolutivo del aprendizaje como sinónimos.
La definición establece que las dificultades en la lectura de palabras constituyen una característica central de la dislexia. El término enfatiza que la dislexia implica desafíos a nivel de la palabra.
Esto incluye problemas tanto en la decodificación (decir las palabras utilizando correspondencias sonido–símbolo) como en el reconocimiento automático de palabras frecuentes. La referencia a las dificultades ortográficas/deletreo se mantiene en la definición porque estas dificultades también son una característica central de la dislexia. Las dificultades ortográficas/deletreo suelen persistir después de que se han superado los problemas en la automatización de la lectura de palabras y pueden obstaculizar la expresión escrita, la toma de notas y otros aspectos del rendimiento académico.
La definición también precisa que las dificultades de alfabetización implican la exactitud y/o velocidad, que son componentes clave de la automaticidad a nivel de la palabra. Estos factores, a su vez, apoyan la fluidez a nivel de texto. La frase “según el sistema ortográfico de la lengua” reconoce que estas tienen diferentes ortografías. Los sistemas de escritura utilizados para representar el lenguaje hablado y las características de estos sistemas determinan qué rasgos son más prominentes. Por ejemplo, en lenguas con una relación consistente entre las unidades del lenguaje escrito y las unidades del lenguaje hablado,
las dificultades con la velocidad son mucho más prevalentes que las dificultades con la exactitud. En relación con la expresión “escritura (deletreo/”spelling”) de palabras”, debe señalarse que en algunas lenguas el término “formación de palabras” suele ser el término preferido.
La nueva definición es coherente con investigaciones que indican que las dificultades de lectura y ortografía/deletreo no son de naturaleza categórica; es decir, no muestran una división clara entre buena y mala lectura/ortografía. Más bien, las habilidades de alfabetización, como muchas otras, se distribuyen a lo largo de un continuo que va de un desempeño bueno a uno pobre, con la mayoría de las personas dentro de un rango promedio. La definición no especifica un punto de corte, pero sí indica que las dificultades de alfabetización a nivel de la palabra son la característica principal y que estas dificultades pueden variar en severidad.
Para identificar a personas con dificultades persistentes en la lectura de palabras y/o la ortografía/deletreo, es esencial que se haya proporcionado instrucción en alfabetización. Sin instrucción, la mayoría de las personas presentarían dificultades en el aprendizaje de la lectura pero eso no constituye necesariamente dislexia. Idealmente, la instrucción debería estar respaldada por investigaciones que demuestren su eficacia. Sin embargo, dado que muchos programas de instrucción utilizados en el mundo no han sido estudiados rigurosamente, las prácticas de enseñanza basadas en principios de instrucción respaldadas por la investigación pueden servir como opciones confiables. La definición de 2025 refleja esta comprensión al aclarar que las dificultades del individuo en lectura de palabras y/o ortografía/deletreo persisten incluso con una instrucción eficaz. Se agrega ahora “persisten” para diferenciar estas dificultades de aquellas transitorias que resultan de diversos factores que podrían afectar negativamente el desempeño de una persona durante un periodo breve. La definición también especifica que la eficacia de la instrucción puede juzgarse, al menos en parte, por el progreso de los compañeros de clase. Es decir, las personas con dislexia se distinguen por sus dificultades continuas de alfabetización a nivel de la palabra en comparación con el progreso de sus compañeros.
Al utilizar el desempeño de los compañeros del aula como una referencia, se puede identificar a los niños que se están rezagando y proporcionarles un apoyo temprano.
La frase “combinaciones de” se usa para subrayar que la investigación muestra que no existe una causa única de la dislexia y para indicar que su origen es de naturaleza multifactorial. Actualmente, cientos de genes se han asociado con diferencias individuales en la lectura y en procesos relacionados. Estos genes interactúan de maneras complejas y recíprocas para influir en la morfología y la conectividad cerebral, pero ni los genes ni las diferencias cerebrales pueden usarse para diagnosticar la dislexia, servir como marcadores confiables de la condición ni determinar un estado de riesgo. De manera crucial, el genoma humano no funciona de forma aislada. Los contextos ambientales, sociales y de salud mental —como las condiciones prenatales y posnatales, las experiencias adversas en la infancia, una nutrición inadecuada, problemas crónicos de salud, el entorno de alfabetización en el hogar o la ansiedad escolar— moldean e interactúan con el riesgo genético. La enseñanza en sí misma desempeña un papel poderoso en esta interacción: cuando es ineficaz, exacerba las dificultades; cuando es eficaz, mitiga el riesgo y apoya el aprendizaje. Si bien reconoce el papel crucial del ambiente, la definición no sugiere de ninguna manera que las influencias ambientales por sí solas sean una causa de la dislexia. La inclusión de “a lo largo del desarrollo” enfatiza que la dislexia no ocurre solo en un periodo del desarrollo humano, sino que es un problema que afecta a lo largo de toda la vida de la persona.
Las dificultades en el procesamiento fonológico —que se refiere al almacenamiento, la recuperación y la conciencia de los sonidos del habla— siguen siendo correlatos bien establecidos de la dislexia. Debido a que aprender a leer y a escribir requiere establecer conexiones entre los sonidos del lenguaje hablado y las letras (u otros caracteres), estas dificultades fonológicas pueden representar desafíos significativos para el lector/escritor emergente. Dificultades similares en el procesamiento de morfemas —las unidades mínimas con significado que componen las palabras— pueden asociarse con dificultades de alfabetización a nivel de la palabra. Esto es particularmente cierto en lenguas en que las palabras o morfemas están estrechamente vinculados con la ortografía. La definición reconoce que, aunque las dificultades fonológicas y/o morfológicas son comunes, no son universales entre todas las personas que presentan los síntomas primarios de la dislexia. Los niños con dislexia también suelen tener dificultades tempranas para adquirir y usar el lenguaje oral. Estas dificultades, que pueden variar de leves a severas, pueden indicar un riesgo de dislexia.
La definición revisada excluye la referencia a otras capacidades cognitivas, un elemento presente en la definición de 2002 que a menudo condujo a un uso no sustentado del modelo de discrepancia del CI o al análisis de perfiles cognitivos para identificar la dislexia. Existe evidencia robusta de que las dificultades de alfabetización a nivel de la palabra ocurren a lo largo de una gama de perfiles cognitivos y que la inteligencia general guarda poca relación con la naturaleza de las dificultades de alfabetización a nivel de la palabra.
La evidencia científica también indica que la dislexia con frecuencia coexiste con otros trastornos del desarrollo, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL) y la discalculia. Si bien es esencial reconocer condiciones coexistentes durante la evaluación y la intervención, se trata de condiciones distintas y, por lo tanto, no se incluyen en la definición revisada de dislexia.
La definición actual amplía las consecuencias secundarias de la dislexia para reflejar mejor las experiencias vividas por las personas con dislexia y sus familias, así como para incorporar aportes importantes de la comunidad de la dislexia en sentido amplio.
Continúa reconociendo los problemas de comprensión lectora como una consecuencia secundaria y añade dificultades en la expresión escrita y en el rendimiento académico general. También reconoce que la reducción en la experiencia de lectura y escritura afecta el vocabulario y otros aspectos del desarrollo del lenguaje, en particular aquellos presentes en contextos académicos. Otra incorporación importante es el impacto que la dislexia puede tener en el bienestar psicológico, incluidos la ansiedad, la baja autoestima, la depresión y sus posibles efectos sobre la trayectoria profesional y las oportunidades laborales del individuo. La inclusión de estos factores secundarios reconoce que, si bien la lectura es central en la dislexia, debemos tomar en cuenta a la persona en su totalidad.
Finalmente, la definición revisada subraya la importancia de la identificación e intervención temprana—elementos que no suelen incluirse en definiciones formales de dislexia. Sin embargo, un creciente cuerpo de investigación muestra que brindar apoyo e intervención en lenguaje y alfabetización antes y durante los primeros años escolares puede mejorar significativamente los resultados de la alfabetización y el bienestar a largo plazo. Los comentarios públicos respaldaron abrumadoramente la inclusión de referencias a la identificación e intervención tempranas en la definición de 2025.
La traducción oficial al español ha sido coordinada por el Dr. Eric Tridas, presidente del Comité Científico Internacional de DISFAM y ex presidente de la IDA (International Dyslexia Association)
Traducción oficial al español de la IDA 2025